martes, 25 de noviembre de 2008

Con ánimo de ofender 3

Últimamente me despierto con una serie de achaques que no son normales, me miro en esa especie de reflejo al que todos llamamos espejo y lo único que veo en él es una burda imitación de un hombre deteriorado por la edad. Mi cara a la que viene siendo la parte de mi cuerpo que más enseño, es un cuadro de Picasso, todo lleno de trazos y pinceladas sin que una cosa pegue con la anterior, etc. Las gafas que ya necesito para ver más que de adorno, como muchos otros hombres de mi edad que conozco, mis ojeras a las cuales no menciono, pero ya se preocupan ellas de salir ya. Mi rostro es, ahora que lo miro con detenimiento, lo más vergonzoso de mi cuerpo, si pudiera pasear por el mundo sin esa cosa que tengo encima de los hombros… Pero es que por otra parte pienso y digo sin ella no podrá ser yo, porque claro en esta vida todos pensamos somos como somos por el cerebro, nuestro motor, en mi caso debe ser un deportivo, porque como tengo una manera de pensar única… soy bueno y sin prejuicio ninguno.

Pero claro sigo pensando que la noche anterior cuando vi a Ángel en su cama con el portátil descansando en las rodillas, me recordó a su madre, en esa mujer de la cual me enamoré perdidamente. Si me paro a pensar, también es la primera mujer que me ha dejado por una causa bastante razonable… porque se mató, no es gracioso, pero es la realidad. No os voy a dar la murga con ese tema, de momento, ahora tengo que seguir mi pauta. Estábamos hablando del parecido de mi hija con mi mujer, resumiendo, idénticas.

Incluso en el carácter, las dos eran muy fieras y siempre prefería uno tenerlas de su bando porque el que se ponía en el lado contrario acababa llorando a algo peor a veces, los días más tranquilos son cuando ella tiene la regla, son los tres o cuatro días más tranquilos incluso se puede hablar con ella sin que aparezcan por en medio palabras como “joder” o “me cago en la puta”, todo por su parte, yo nunca hablo de esa manera tan barriobajera. Por mi parte es mi hija, mi ojito derecho, pero por la parte de Gustavo, su novio, el día menos pensado lo veremos pegándose un tiro o algo por el estilo.

Es el típico buenazo, que a todo dice que sí, que todo le gusta y, aunque parece irónico también está a gusto con ella, hay que decir que yo también estoy a gusto que el chaval esté con mi hija porque como es de familia adinerada, pues mejor porque nosotros no es que vayamos muy bien de dinero, tengo que aguantar una hipoteca y a una hija adolescente con mucho carácter y otras excentricidades que ya os iré contando.

No sé porqué cuento esto, supongo para que conozcáis a una parte de la familia, mi yerno.

Estoy mirándome en el espejo repudiándome de todas esas vergüenzas que hacen de mí una persona y mientras miro entre esas arrugas que empiezan a hacer mella encima de mis ojos, al final de mis labios o incluso cuando me hago el sorprendido, mi frente parece un desierto lleno de dunas simple y llanamente, bueno llano hemos quedado que no exactamente. Mis cincuenta años ya están cerca y lo único que me junta con el mundo material son dos personas, una hecha con mi propia sangre y la otra pertenece a mi cuñado, pero sigo en pie a verlas venir.

Noto como un pinchazo en el corazón, como si una aguja muy afilada se clavara muy dentro de mí, como si me quisiera sesgar con ella una parte de mi vida. Pero eso se suaviza y a mi lado aparece una mujer, bastante guapa, por cierto y me dice lo siguiente:

-Aunque no me conozcas te diré que, te conozco desde que naciste- cosa que no me podía llegar a creer porque era más joven que yo- sé que es difícil de creer pero créeme soy Dios.

-Si claro y yo la Virgen María, lo que como son las siete de la mañana aún me he puesto el atuendo.

-Sé que igual te gustaría ser la Virgen María, pero simplemente eres Tomás Castaño, un simple crítico culinario que no hace más que meterse en problemas, lo que acabas de notar, no es un achaque como los que has ido notando desde hace tres años hasta ahora, es simplemente tu consciencia, tu entendimiento… como no te basta que tu hija te prohíba el habla durante un mes, eso está bien, pero sigues pensando, tienes que pensar haciendo daño a los demás, es una cosa que no acabo de entender y segur que tú tampoco lo haces.

-Vale, esto no es más que otro sueño, ahora me despertaré después de oír un disparo o un estertor muy fuerte que me haga abrir los ojos y olvidarme de una mujer como tú, que seguramente, se habrá escapado de algún manicomio u hospital de esos raros donde suelen ir las bulímicas o anoréxicas.

-Piensa lo que quieras, soy y seré por mucho tiempo Dios, sé que me pedías auxilio cuando estabas en la mili porque querías que te trajeran otra vez a casa, porque no soportabas el estar… ¿cómo los llamabas ramilletes de gilipollas engreídos o raza aria?

-No lo sé, ni me acuerdo, pero creo que era más lo segundo ¿eso es todo lo que sabes hacer?

-No, claro que no, también sé que te sentías muy apenado por la muerte de tu mujer, se suicidó y punto no hay más, te quería, claro que sí, pero le daba lástima el acabar tan mal, por eso terminó antes ella misma sin saber que dejaría tanto daño como para que te dejaras como lo has hecho. Joder estás muy mal Tomás, sé que lo de ir al gimnasio no es lo tuyo, que te apuntas para aparentar, pero coño inténtalo al menos- no digo nada hasta que Dios me mira fijamente y me dice- Despierta de una vez y mira la vida como es- me pega un tortazo.

Me despierto lleno de sudor y con unas sábanas que no eran precisamente las mías, eran frías y olían a enfermo, en realidad me encontraba en una cama de hotel, cuyo nombre ni me acuerdo. A mi lado se encontraba Leticia llorando a moco tendido diciendo “te quiero” y otras cosas, como si estuviera soñando, pero la desperté:

-Cariño no llores, estoy aquí ¿no me ves?- Ella levantó la cabeza y con las lágrimas en los ojos me sonrió.

-Lo sé, pero es que me has asustado, te has puesto a chillar y yo no sabía exactamente qué hacer, así que te he metido un sopapo y has despertado de golpe, pero es que luego me ha sabido mal el despertarte ¿qué coño estabas soñando?

-Nada simplemente en monos de circo dando vueltas con un monociclo- no le iba a decir la verdad.

Ella era el candor de mis mañanas, siempre y cuando pasábamos las noches los dos juntos, cuando no mi mano derecha, pero eso es otra historia.

-Tomás me tengo que marchar antes de que venga Eugenio a casa, esta noche me lo he pasado espléndidamente.

-De eso precisamente te quería hablar ¿sabes que TU marido te pilló el otro día con otro en VUESTRA cama? Leticia, prometiste que solo lo harías conmigo, con nadie más.

- Y así fue, tan solo estoy contigo mi vida.

-Pero eso es imposible en realidad, fue un jueves que yo no podía que te encontró.

-¿Un jueves? Imposible, habrá sido él el que se ha equivocado, yo los jueves aprovecho para ir con Neus y otras amigas, no para malgastarlas con ningún hombre.

-Eso me deja más tranquilo, aunque no del todo, porque como se lo cuentas todo a esas hurracas que tienes por “amigas”, todas divorciadas y buscando el mejor marido para que no tengan que trabajar nunca.

-No seas así, ya sabes que luego te lo recompenso- se acerca y me da un beso en los labios que me los deja con un sabor a fresa ácida que me encanta- además tú y yo somos cuñados ¿qué pensaría la gente? ¿Cómo se lo explicarías a Ángel?

-No me salgas con trivialidades a estas horas de la mañana, simplemente quiero disfrutar de tu cuerpo, de tus besos, de esos momentos que me hacen sentirme alguien en este mundo, que es mi infierno.

Ella se dio la vuelta medio vestida y se dirigió camino al lavabo donde, por lo que di a entender se estaba acabando de arreglar, para seguir con su farsa, su vida de casada y yo con la mía, la vida de un viudo amargado por no encontrar mujer con la que dormir todas esas noches frías de invierno.

Me hacen gracia estas infidelidades que no llegan a ser un simple polvo de vez en cuando, todas ellas tienen sus reglas, pero todas se rompen en la segunda cita cuando el daño ya está hecho. A Tomás le queda menos tiempo para disfrutar de lo que es en sí su vida. Pongo la mano en el fuego que esto no acabará del todo bien o mal ¿Quién sabe?

4 comentarios:

Alejandro dijo...

Porque no iba a interesarme tu comentario! ¬¬ un blog se suele alimentar de eso, y más si derrochan elogios como el tuyo, gracias :P, la verdad es que animas...^^

Te agrego a favoritos para pasarme cuando tenga tiempo...

Un saludote!

Belis dijo...

Ni tan bien , ni tan mal, todo depende de la decisión que tome antes que llegue a lo hondo del meollo. Si bien es cierto hay reglas que no todas son correctas, pero Tomás por lo que veo quiere arriesgar sin pensar.

Gracias por su comentario ^^ Me da gusto conocer a alguien que escribe tan interersante y roba la atención al escribir tan bien.

Siempre pasaré por su blog.
Saludos =)

I. Sierra dijo...

- se acerca y me da un beso en los labios que me los deja con un sabor a fresa ácida que me encanta - Me encanta :D

Gracias por pasar, y me alegra que te guste. Pasaré a menudo ^^

Vita dijo...

Y que lo que escriba le guste a alguien, para mí es un gran paso. Gracias, me pasaré también por aquí a menudo.