lunes, 14 de abril de 2008

Poemas de amor de un depravado.

De las largas tardes que pasé en el aula, lo único que aprendí fue a mirar a las repetidoras, entre ellas estaba Paquita, una chica de unos 17 años que desbordaba mucho "desparpajo".
Yo tan solo tenia 14 y creo que fue la primera chica con la que me masturbé.
Pensaba que estaba entre sus faldas de Lolita, entre sus pequeñas medias del algodón, y más arriba estaba lo que más tarde conoceria como coño, fruto, mejillón, cueva humeda, etc. Siempre dejaba que su blusa dejará entre ver esos pechos pequeños pero bien puestos, y esos sujetadores que tanto llamaban la atención.
La carne era la protagonista en esta musa, los años acabarían por tomarsela entera, demacrando, y dejando a la altura del betún cualquier otra fantasía que tuviera cualquiera con ella.
Los años puede que pasaran pero ella seguía siendo esplendida, seguían los rumores. Que se metía en los lavabos de los chicos para jugar a medicos que luego sabría más adelante que se llamaba también follar, empujar el carro, dar de comer al pez.
Yo era muy timido así que nunca decía nada, pero la seguía de cerca, acechandola quizás, pero manteniendome al margen; un día por el patio escuché que alguien decía, incluso fuera ya del colegio era conocida, "Paquita a dejado los estudios para estudiar francés", lo que más tarde se conocería por ganarse la vida sacarle brillo al sable, a comerse un buen rabo. Entonces le metí tal puñetazo en los morros que le rompí un diente... Luego me enteré que ese chico tenía permiso, porque era su primo y la conocía bastante bien, pero aun así no volvió a hablar de su prima, en esa época yo tenía 16 años y ya hacia 3 años que me masturbaba pensando en ella.
Tuvieron que pasar dos años más cuando conseguí mi primer trabajo como cargador de pescado, en el mercado, cerca de donde teoricamente trabajaba Paquita. Con mi primer sueldo, 750 euros en cargar pescado, mucho pescado cargado, creedme, decidí ir a buscar a Paquita. A probar como lo hacía; cuando estuve enfrente de ella, seguía siendo la niña con la blusa desabrochada, las faldas cortas y esos recuerdos tan buenos del colegio, pero simplemente, estaba cambiada, algo no cuadraba en esa situación, era ella, pero más demacrada, la bebida, y el trabajar tanto la calle, habían hecho de ella una mujer vulgar. Así que ni corto ni perezoso me la llevé conmigo a casa de mis padres. Mientras ella me estaba bajando la cremallera, para hacer su "trabajo", la separé un poco, y le dije que solo quería hablar que no pasara pena que ya le pagaría por el tiempo perdido conmigo.
Paquita no se lo creía y depositó en mi toda la confianza que no me creía nunca llegar a tener. Me confesó que se fijó en mi en el aula de castigo, y le extrañaba el verme tanto en ella, le tuve que confesar que fui por ella tanto tiempo al famoso castigo, siguimos así hasta que cumplí 19 años, por aquel entocnes ya vivía con algún compañero de trabajo que otro. Mi cumpleaños era el 1 de mayo, y ella decidió regalarme su cuerpo, vamos que quería que me la tirara sin tener que pagar.
El resto de la historia es que estoy sentado aqui en el estrado para explicar la custodia de mis hijos, aunque yo blanco ellos son negros y chinos, nuestra casa parece benetton. Esta historia puede sonar a chiste, pero al menos conseguí lo que quería que ha durado nada más que 10 años, entre engaños y mentiras, aqui estoy dando la cara por todos ellos y por mi tambien.

2 comentarios:

Guillermo dijo...

Hola Lan:

Muy buena la historia, me recuerda a un libro que cayo en mis manos cuando tenia 16 años sobre una historia parecida.

Tan solo comentarte que es una iniciativa muy buena el que escribas relatos (cortos o largos) en internet para darte a conocer. A ver si alguien se fija en ti y te haces un escritor de prestigio.

mariloli dijo...

Buenas mi niño, aunque parezca mentira hay mucha gente que vive en esa situación de amor y desangaño, si es como se le debe decir, pero que al final muchas veces todo acaba mal para el protagonista.
P.D:este tambien es muy bueno!!