jueves, 24 de abril de 2008

Tributo

Todo empezó el sábado por la noche cuando unos amigos, Michel y Susana se quedaron a cenar, era una noche en plan parejas en mi casa. Yo estaba junto con la mía, Mariloli. Después de cenar, no sabíamos exactamente qué hacer, y decidí ir a la cabañita que hay en mi casa, donde mi padre guarda todos los recuerdos, entre ellos unos álbumes de cuando tanto mi madre como mi padre salían de jóvenes.

Allí encontré los tiempos de oro de mis padres, antes de que ellos se convirtieran en tutores, en esos tiempos en que la rebeldía, el rock, la libertad, y en ocasiones el libertinaje, dejaba entre ver, lo que en su día fueron el carácter que un hijo hereda. Aquellos años locos los 70.

Mi padre era normal, el típico jovenzuelo de la época, iba con un chico Tolo, que iba tan a la moda que un día soñó que le dijo a su madre “córtame los dedos por los lados que como está a la moda…” y su madre se lo cortaba. También tenía Bultaco Frontera Gold meta, con un motor pursang MK11, que un día se la robaron y desvalijaron.

Roger Daltrey, que en ese momento era la moda, componente de The Who, Tolo para los amigos y Mari Carmen, su pareja, siempre iban con mis padres por todo, junto con Toni Ros, y Kika, otra pareja. Todos ellos en la actualidad casados y felices, siempre se llevaban a lo que en un futuro sería mi padrino, hermano de mi madre, Lorenzo, el pequeño de la pandilla, y que los acompañaba.

Creo que el ver esos álbumes, esas fotos, esas historias todas plasmadas, en este momento de mi vida, me provocó nostalgia, el recordar que en algunos de esos momentos, yo estuve presente, y lo jodido, si se me permite decirlo, es que me acuerdo de todo como si fuera ayer.

El gusano estaba allí, hasta que me pedí libre el miércoles por la mañana que coincidió con el día del libro, una fecha que todos aquellos que me conocen saben que me gusta mucho, porque tenía que acompañar a mi padre al médico, esto mejor me lo salto. Cuando salimos del médico Mariloli, mi pareja y yo fuimos a merendar junto con mi padre de tapas sobre las 11:30. Pero como ella no llegaba estuvimos, esperando un cierto tiempo en el barómetro de la plaza de España, donde mi padre admitió que se pasó muchas horas allí sentado, esperando la siguiente juerga o fiesta a la que asistir. Y también me explicó que los banco de al lado, eran los bancos de los sinofós. Que resulta que se les llamaba así porque en aquel entonces se sentaban los hombres de edad, muchos de ellos payeses que siempre ponían una colilla como “he arribat en es setanta anys i estic molt bé si no fós per…”, los cierto es que hoy en día aún hay viejos, sentados en esos bancos quejándose, cada uno de sus problemas. Es un dato que siempre se me quedará grabado puesto que de mi madre saqué la lectura, pero de mi padre, he descubierto el fijarme en las pequeñas cosas que nos da la vida. Al llegar mi novia, nos fuimos bajando por la calle de los Olmos y en medio del camino, mi padre se paró y aunque en no lo dijera, con un tono de tristeza, dijo “te acuerdas cuando estaba el mono, que pena que lo hayan quitado.” En su lugar han puesto una tienda de tatuajes y piercings. Algo que acompaña más a la sociedad de hoy en día. Seguimos caminando y encontramos los primeros puestos de libros, aunque nos parábamos cada dos por tres para ver lo que la sociedad de hoy en día le hizo a la Palma que un día fue tomada por esos roqueros, liberales y soñadores, que fueron mi padre, junto con sus amigos; la intención era ir a merendar a la Bodega Ramblas, un sitio que él de joven frecuentaba mucho, según su punto de vista, se respira historia, nos contó que dentro del local se podía oler la historia, y lo cierto es que es cierto, aunque ese día estaba cerrada por descanso del trabajador. Bueno pues seguimos nuestro camino para ir al Piñón un bareto que servían buenas tapas pero que era muy tiquismiquis. Teníamos que pasar en frente de Can Ángel, otro sitio del cual también admitió haber pasado muchas horas allí, inventándose historias den Llorenç i es rus. Las reglas eran básicas, tú contabas un trozo, mientras el otro te seguía y, sin papel ni bolígrafo, salían unas historias que duraban horas, y siempre con la misma base, el rus era un hijo de puta con muy mala idea, y en Llorenç un pobre ingenuo que siempre caía en sus trampas. Al llegar al Piñón resultó que no estaba preparado nada, y entonces recordó un sitio donde también solía ir mucho, que era el Pica Pica, donde decía que se hacía y se hace el mejor pica pica de la ciudad. Lo cierto es que al entrar, descubrí que era un bar muy pequeño para tanta fama, además la barra, en el interior, para ser más exactos, estaba llena de llaveros que se ve que los clientes, al cabo de años de estar abiertos, le trajeron, un placa con el escudo del Barça y abajo rezaba Visca el Pica Pica, y otras plaquitas como Aquí solo se fía a los mayores de 80 años, siempre que vengan con sus padres, era muy bueno, además el camarero te daba cancha para que le siguieras las bromas, el típico hombre que parece ser seco pero que cuando se suelta te ríes mucho con él. Al salir de allí fuimos a mirar los estantes de libros, que por cierto había pocos, volvimos por la calle de Can Ángel y cogimos rectos para la calle Archiduque que es donde vivo.

Esta historia va dedicada a todos esos padres que saben que el paso de los años, esos años que parecen una eternidad de joven, al tener casi cincuenta años, como tiene mi padre, el compartirlo después de veinte años como nos dijo, con su hijo y su nuera, y poder contar los trapos sucios de aquel entonces, es, aunque no me lo haya dicho, muy importante para él, y para mí.

Dedicado a mi padre, mi héroe y mentor, te quiero papá.

3 comentarios:

Michel dijo...

Solo decir 2 cosas, eres dios, me encanta lo que has dicho y tienes toda la razón, eso de ver las fotos de tus padres cuando aun no eran ni eso es lo mejor, solo decir que el mio llevaba el pelo largo (ya sabeis como es el "señor " andreani comunique con informacion) y tambien hay que decir que los mejores momentos con los padres son esos en los que te empiezan a contar sus "aventurillas" en la vida y es cuando tu les miras y piensas joder pero si es mi padre, los padres no hacen estas cosas ( LOS COJONES NO LAS HACEN, INCLUSO SON PEORES QUE NOSOTROS).

Bueno, en conclusión sigue así que llegaras alto.

Ens veim
P.D Al final como que no han sido 2 cosas, jajaja

Susana dijo...

ENHORABUENA :D,con lo bonito que es transportarte con sus historias a su época mientras miras las fotos y ves a un padre con pantalones acampanados y zapatos de plataforma y a tu madre marcando formas y con un peinado a lo Ángeles de Charlie....
y bueno qué decir de tu padre, sabes q hemos sido vecinos y familia y seguimos igual con el paso de los años...
Y un saludo para el aguerrido guerrero que tanto me ayuda en las batallas de Azeroth!!!

mariloli dijo...

Buenas mi niño, a mi me gustaría que en un futuro no muy lejano, nosotros también podamos hacer historia para nuestros hijos y ellos poder contar nuestra vida y anécdotas, sintiéndose orgullosos de sus padres. ¿Tenemos que hacer un álbum de nosotras las warrillas?TE QUIERO